Europa se ha convertido en uno de los epicentros de la regulación digital enfocada en menores. Francia está a punto de limitar el acceso a redes sociales a partir de los 15 años, mientras España propone elevar la edad mínima a 16 con restricciones adicionales en inteligencia artificial.
Alemania plantea medidas aún más estrictas, incluyendo prohibiciones para menores de 14 años y multas a plataformas que incumplan. En paralelo, Dinamarca, Noruega y Eslovenia afinan sus propios marcos regulatorios.
El caso de Noruega refleja el desafío: pese a restricciones, niños menores ya usan redes masivamente, evidenciando la brecha entre ley y realidad digital.
Fuera del continente, Australia y Indonesia han adoptado medidas contundentes, mientras en América Brasil refuerza controles.
En este panorama, México observa y analiza. El país estudia implementar límites similares, buscando equilibrar derechos digitales con protección infantil. Europa marca el camino, pero cada nación enfrenta el reto de adaptar las reglas a su realidad.
