Habitantes de Sinaloa no se quedaron callados ante las acusaciones de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya por presuntos vínculos con el narcotráfico, así como su salida del cargo y la llegada de Yeraldine Bonilla, cercana al morenista. Las reacciones reflejan una mezcla de indignación, desconfianza y exigencia de justicia.
De acuerdo con señalamientos del Departamento de Justicia, el mandatario habría pactado con “Los Chapitos”, facción del Cártel de Sinaloa, para ganar las elecciones de 2021. A cambio, presuntamente facilitaría operaciones ilícitas y permitiría la colocación de perfiles afines en distintos niveles de gobierno.
En las acusaciones también se menciona a Iván Archivaldo Guzmán, Ovidio Guzmán López y Alfredo Guzmán Salazar, quienes habrían ordenado acciones como el robo de papeletas y la intimidación de candidatos durante el proceso electoral.
Ciudadanos consultados consideran que debe investigarse a fondo el caso. Algunos ven acertada su salida, mientras otros dudan que un cambio de gobierno logre frenar la corrupción, la cual describen como profundamente arraigada. Coinciden en que la violencia en la entidad ha dejado un desgaste social importante y que la demanda principal es justicia real y resultados concretos.
