El fallecimiento de Jesús Murillo Karam reabre el debate sobre la investigación del caso Ayotzinapa y la actuación de las autoridades en ese periodo.
El ex procurador murió a los 78 años tras un derrame cerebral, mientras se encontraba bajo custodia domiciliaria en la Ciudad de México.
Su gestión al frente de la Procuraduría General de la República fue ampliamente cuestionada por la llamada “verdad histórica”, que posteriormente fue desestimada.
Las acusaciones en su contra incluyeron desaparición forzada, tortura y obstrucción de la justicia, lo que derivó en su detención en 2022.
El proceso judicial avanzó en medio de problemas de salud que llevaron a modificar su medida cautelar.
Su muerte deja pendientes interrogantes sobre la rendición de cuentas en uno de los casos más emblemáticos del país.
